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Inquietud en el Cabildo y en el PSOE
Algunos miembros socialistas del grupo de gobierno del Cabildo Insular de Lanzarote, ya están comenzando a mostrarse algo incómodos con la actual política de crispación total que está siguiendo el actual Consejero de los Centros Turísticos y Secretario de Organización de los socialistas conejeros, Carlos Espino. Y es que resulta difícilmente entendible a dónde se quiere llegar con tanta crispación, polarización y decisiones de ordeno y mando. Con cierta lógica y razón, algunos consejeros se quejan de que detrás de todo eso no se percibe ningún objetivo político claro, ninguna línea de actuación más allá de la ausencia total de consenso y de la más mínima intención de razonar y explicar las decisiones. Por mucho que se esfuercen ciertos sectores mediáticos, y empresariales, afines a Carlos Espino, la opinión pública se muestra cada vez más contrariada y cansada de la permanente polémica a la que nos tiene acostumbrado el "máximo lider socialista insular" un día sí y otro también.
Hasta la mismísima Doña Manuela evidencia claros signos de agotamiento y envía mensajes soterrados de descontento con formas y estilos de hacer política que salpican y amenzan con dejar por tierra una reputación ya de por si no muy boyante. Aguantan los que tienen que aguantar, los que no tienen más remedio. Otros, ante la proximidad de un largo proceso congresual, ya van reorientándose. Hacia fuera, sin embargo, todo es "a mal tiempo buena cara".
A pesar de la incesante maquinaria gastronómica de la nave de Agramar, sede socialista de Arrecife, los afiliados no comparten ese modelo de partido que está instaurándose en el PSC-PSOE lanzaroteño, y que poco tiene que ver con el funcionamiento de otras agrupaciones socialistas en el resto de España. Por muchos debates que se celebren en la nave, cada vez más militantes socialistas se muestran preocupados por la ausencia de convocatorias de los órganos de dirección y de control. Pocos recuerdan ya cuándo se convocó por última vez un Comité Insular o quiénes son sus miembros. Pocos entienden por qué todavía no se ha producido la elección de una nueva Ejecutiva Local en Arrecife, vacante desde la destitución de Miguel Ángel Leal a iniciativa de la Ejecutiva Regional, o que Haría y Yaiza sigan sin órganos de dirección.
El funcionamiento interno del partido no parece una de las prioridades de Carlos Espino. Más bien todo lo contrario. Cuanto menos funcionen los órganos del partido más libertad tiene él para maniobrar a su antojo. Después de la euforia de las elecciones generales, que parece haber ganado Carlos Espino, y no José Luis Rodríguez Zapatero, la realidad política lanzaroteña es francamente desoladora. Los viejos militantes, los de toda la vida, no salen de su asombro. Los nuevos, los que están comenzando su andadura en el partido, no conocen otro partido socialista que éste. Así, y salvo milagro improbable, el Partido Socialista de lanzarote parece estar abocado a seguir en manos de Carlos Espino y del secretario general que coloque en sustitución de Manolo Fajardo. Se habla del senador Marcos Hernández, pero también de Olivia Cedrés y Marcial Martín. Los tres significarían continuidad y para Carlos Espino, en concreto, poder seguir siendo el verdadero presidente del Cabildo. En la búsqueda del candidato que le permita continuar no han reparado en sacar otros nombres, incluso, y eso es ya señal de desesperación, se ha barajado la opción Miguel González, flamante diputado nacional. Pero eso, sinceramente, no puede ser más que el invento de alguna persona malintencionada.
Segismundo
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